Cumplimiento
El Reglamento de IA para despachos: qué obliga y qué no
El Reglamento no permite ni prohíbe en bloque: clasifica cada sistema por su riesgo. Ubicar bien el uso propio es el primer paso.
Un reglamento que clasifica por riesgo
El Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como Reglamento de Inteligencia Artificial, es la primera norma europea que regula la IA de forma horizontal. Su enfoque no es prohibir ni permitir en bloque, sino clasificar cada sistema por su nivel de riesgo y exigir más cuanto mayor sea ese riesgo.
Los cuatro niveles de riesgo
Inaceptable
Prácticas prohibidas, como ciertas formas de manipulación o de puntuación social.
Alto
Sistemas sujetos a requisitos estrictos; aquí entran usos ligados a la Administración de justicia.
Limitado
Obligaciones de transparencia: hay que informar de que se interactúa con una IA.
Mínimo
La mayoría de usos habituales, sin obligaciones específicas más allá de las generales.
Dónde encaja un despacho
La mayoría de usos de IA en un despacho (resumir, redactar borradores, buscar en documentación propia) se mueven en la franja de riesgo limitado o mínimo, con la transparencia como obligación principal: que quede claro cuándo un contenido se ha generado con IA y que la herramienta no sustituye el criterio profesional.
Hay un matiz importante. El Reglamento considera de alto riesgo determinados sistemas destinados a auxiliar a la autoridad judicial, y una herramienta de gestión que el despacho usa para su propio trabajo no es lo mismo que un sistema que asiste al juez en la decisión; conviene no confundir ambos planos. Esto es interpretación divulgativa: la calificación de un sistema concreto exige un análisis propio.
Aplicación por fases y qué hacer ya
El Reglamento entró en vigor en 2024 y se aplica por fases: primero las prohibiciones, después las obligaciones sobre modelos de propósito general y, más adelante, los requisitos de los sistemas de alto riesgo. Las fechas concretas conviene confirmarlas, porque marcan desde cuándo es exigible cada bloque.
Mientras tanto, tres hábitos preparan al despacho: saber qué IA se usa y para qué, informar de su uso cuando corresponda, y controlar los datos que se le entregan. No es distinto de lo que ya exigen el deber de secreto y la protección de datos.
Del artículo al expediente
El cómputo de plazos, la detección de comunicaciones o el control de accesos que describe el artículo son los que GenProced aplica sobre un caso real de tu despacho.